«La
grandiosidad de la religión cristiana consiste precisamente en que,
a pesar de toda su profundidad, resulta fácilmente comprensible
por la conciencia en un sentido exterior y a la vez incita a profundizar
en ella. Es adecuada, pues, a todo grado de cultura, y satisface a la vez
las más altas exigencias». (Hegel,
Lecciones de filosofía de la Historia
Universal )