26 May 2000
es.charla.religion
C. G. escribió:
>
Hola a todos:
>
>
Me presento: me llamo Carlos Grima y soy ateo por
>
inspiración divina. ;-)
¡Bieeeeen, bieeeen! ¡Un
ateo nuevo, con los pocos que van quedando...!
Bueno, al menos eso es lo que
afirma el profesor francés de historia del pensamiento religioso
Georges MINOIS, en su recentícisimo y polémico libro-sensación
Historia del ateísmo.
Para Minois, el ateísmo, que se remonta época inmemorial,
ha entrado en abierta decadencia, y está siendo reemplazado a marchas
forzadas por una creciente exigencia de espiritualidad. Algo que no implica
necesariamente un fortalecimiento de la fe en Dios, sino que avisa en realidad
de que el derrotero del hombre actual se encamina, según él,
hacia un futuro de conformismo religioso. Futuro que muchos consideran
aún peor... Entre estos últimos se encuentra Giorgio
IERANÒ, profesor de la Universidad de Trento y autor de una
crítica a la obra de Minois cuyo elocuente título reza: Devolvednos
a los ateos: Dios los necesita. Mas dejemos que sea el propio
prof. Ieranò el que nos hable de la obra de Minois y de su propio
comentario al libro:
«Devolvednos
a los ateos: Dios los necesita es una provocación
paradójica:
hoy parece haber en el mundo de la cultura un consenso
generalizado
con respecto a la religión, a las religiones, y en general
a la idea
de la existencia de un Dios o de un Absoluto. Es fácil
encontrar
personas que se dicen budistas: casi ninguno se atreve a
decirse
ateo. Ciertamente puede haber en ello una exigencia profunda,
espiritual.
Pero temo que haya también un tipo de nuevo conformismo, que
en cierto
modo remueve esa problemática, esa tragedia de la idea de una
vida sin
Dios, que sin embargo los ateos tenían dramática y radicalmente
presente».
«El
libro de Minois contiene dosis excesivas de espiritualismo. Muy a
menudo
esta idea de Dios y de lo espiritual me parece demasiado genérica
y extremadamente
vaga. Creo que cualquier religión, y no sólo la
católica,
debería preguntarse si todo ese hablar de espíritu y de
espiritualidad
es algo que ayude verdaderamente y alimente una fe
profunda,
o si no es solamente una moda cultural, de la que de hecho se
han apoderado
también muy rápidamente la industria editorial y los
medios
de comunicación».
Un señalado católico
italiano, Ernesto OLIVERO, fundador del Servizio
Missionario Giovani (Sermig) de Turín ha terciado también
en tan animada discusión con ocasión de su último
libro:
«¿Puede
un santo hacerse ateo, puede un ateo convertirse en santo? El
interrogante
tiene un sentido, pues nadie puede decir: "yo soy, yo he
llegado,
yo poseo la verdad". Es una búsqueda continua: cada mañana,
al
levantarme,
debo dialogar con Dios… Dios es el único que puede romper el
conformismo
religioso. Esto supone, por lo tanto, una puesta al día
permanente,
es una evolución continua, y esto sólo lo puede dar el
encuentro
con Dios, renovado cada día».