Mi familia y yo


Tengo 35 tacos, y enseño latín en un Instituto. Me gusta la fotografía en B/N y casi no tengo idea de ordenadores, como no sea aporrear la cafetera con la que vengo haciendo "Non praevalebunt". Cacharra que hay que ver lo que da de sí, dicho sea de paso...

 
Aunque mi foto y el scanner no le hacen justicia, esta mujer que se adivina tan impresionante es Gracia. Tiene 32, es geógrafa y, encima, sabe Teología (aunque a mí no me impresiona porque yo "sé latín", je, je). Pero lo que sobrepasa ya lo imaginable es lo buena gente que es, y la inusitada paciencia que despliega conmigo (mirad la web y echad cuentas; y eso que la Interné es sólo una de mis manías...). Gracia, a pesar de sus prendas académicas y personales, ha elegido dedicarse a nuestros tres niños por entero, lo que me admira más, si cabe.
El enano es Octavio. Ahí está casi recién nacido, aunque ahora tiene cuatro y cualquiera diría que el mismo careto. Le llamé así por los romanos. Algo les debía -pensé-, ya que su legado nos alimenta a los cinco. Literalmente, nosotros vivimos de las lenguas muertas. Para que luego digan que no sirven para nada...
 

Este par de querubes son nuestros hijos mayores, José María y Pilar. También están más creciditos de lo que se ve en la foto. José Mª ya tiene siete y Pilar seis. Mi hijo José Mª es más listo que el hambre. Tanto que a veces me desconcierta. Como, por ejemplo, que, gustándole como le gusta el fútbol, sea un tifoso del... Espanyol de Barcelona; y eso sin tener nosotros nada que ver con la Ciudad Condal. Debe de ser el único niño de por aquí que viste la camiseta colchonera blanquiazul cuando juega en la calle... Pilar es una niña preciosa (otra que debería demandar a mi scanner por daños y perjuicios), pero mediterránea y temperamental. Entre sus aficiones predominantes se hallan el juego (infantil), las amigas y las golosinas. Suele ir acompañada de su muñeco preferido: un bebé negrito de tamaño natural que pasma a los viandantes por su realismo. Ni que decir tiene que, en esas condiciones, quiere ser misionera, pero que conste que no he sido yo el que se lo ha metido en la cabeza, musho cuidao.
 
 

Ahora que los miro a todos y medito en las vueltas que da la vida, y en que algún día tendremos que separarnos, intuyo también los invisibles lazos que nos ligan y que nos mantendrán unidos más allá de donde nadie imagina. Y viene a mi mente la frase del griego Tucídides:

"Ktèma es aieí"
Tesoro para siempre
 

[Retomo la web tres años después -animado por el generosísimo apoyo moral y técnico de los E-Cristians-, y en mi familia hay un varoncete más: don Juan María, nacido en 2002. Cuando pueda haré que se asome por aquí para que veáis lo guapetón que es, el pollo]
 

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