1998/05/22
es.charla.religion
>
150 años de pensamiento ilustrado consiguieron lo que
>
no consiguió 1300 de cristianismo: la tolerancia religiosa.
No será con la Iglesia católica, que ha tenido que soportar persecuciones sin cuento de todos los regímenes que se han declarado ilustrados o herederos de la Ilustración. Algo he referido estos días al respecto, llegando incluso a hablar -no soy el único, como se sabe- de genocidio en el caso de La Vendée, cuyo sacrificio en masa en defensa de su religión tiene única y exclusivamente al padre de los regímenes ilustrados por responsable. Así también, las persecuciones que ha padecido la Iglesia en los Estados marxistas, realización viva y actualizada del viejo ideal jacobino, necesitarían todo el ancho de banda de Infovía para ser referidas someramente.
Pero pocos quieren conocer un hecho de tremenda magnitud ocurrido, tras la emancipación de México, en fechas más próximas de lo que podría suponerse. La burguesía criolla americana -es decir, blanca- del siglo pasado, ansiosa de liberarse del poder de la Corona española y de la influencia de la Iglesia (¡para explotar sin trabas a los indígenas!), se agrupó en logias masónicas locales, intervenidas por francmasones del norte anglosajón, que ya entonces buscaba penetrar en el solar iberoamericano. En consecuencia, se suceden las legislaciones anticatólicas y las férreas resistencias de indios y mestizos en defensa de esa misma fe de la que, según muchos enteradillos, se supone que estaban deseando liberarse para volver a arrancar corazones palpitantes...
En México, las leyes
jacobinas y las primeras insurrecciones católicas abarcan los años
1858-1862. Pero será a partir de 1910, con la irrupción en
el panorama ilustrado de un socialismo y un marxismo rampantes, cuando
la situación alcance su punto crítico:
La guerra se desarrolló entre 1926 y 1929 (¡hace cuatro días!) y EL GOBIERNO ACABÓ ACEPTANDO UN COMPROMISO, superado por el tremendo apoyo popular que levantaban los Cristeros en su avance. Avance que se vio frenado por la orden llegada de la Santa Sede de deponer inmediatamente las armas y que, a pesar de los éxitos, fue diligentemente obedecida. Con todo, se cuentan por centenares los mexicanos y mexicanas de toda condición y clase social que perecieron en el campo de batalla. También hubo muchos fusilados, que morían al grito de "¡Viva Cristo y Nuestra Señora de Guadalupe!". Entre ellos estaba el padre Miguel Agustín Pro, beatificado por Juan Pablo II en 1988.
Pero el gobierno mexicano halló la más heróica resistencia intentando reprimir precisamente a los indígenas de la región central de México, cuna de los aztecas, que supuestamente fueron evangelizados a "cristazos". En cambio, la casta gobernante -autoritaria, explotadora, descreída y jacobina- provenía del norte, cuyo proceso evangelizador fue cortado de raíz con la expulsión de los jesuitas en el siglo XVIII.
Oh paradoja: El único
país moderno que aún mantiene en vigor una Constitución
atea (a Juan Pablo II en su viajes sólo se le llama oficialmente
"Sr. Wojtyla"), es precisamente aquél cuya población acoge
al Papa con mayor júbilo y cariño. Y el que sostiene el santuario
más visitado del mundo: Guadalupe.
<<Venerables
hermanos: Mientras el clero fue rebelde a las instituciones
y
leyes del gobierno de la República, estuve en el deber de combatirlo
como
se hiciese necesario... ahora, queridos hermanos, el clero ha
reconocido
plenamente al Estado y ha declarado sin tapujos que se somete
estrictamente
a las leyes... La lucha no se inicia, la lucha es eterna.
La
lucha se inició hace veinte siglos. De suerte, pues, que no hay
que
espantarse:
lo que debemos hacer es estar en nuestro nuevo puesto, no
caer
en el vicio en que cayeron los gobiernos anteriores... que
tolerancia
tras tolerancia, y contemplación tras contemplación, los
condujo
a la anulación absoluta de nuestra legislación. Lo que hay
que
hacer,
pues es estar vigilantes. Los gobernantes y los funcionarios
públicos,
celosos de cumplir la ley y de hacer que se cumpla. Y mientras
esté
yo en el gobierno, ante la Masonería yo protesto que seré
celoso de
que
las leyes de México, las leyes constitucionales que garantizan
plenamente
la conciencia libre, pero que someten a los ministros de las
religiones
a un régimen determinado; yo protesto, digo, ante la
Masonería
que mientras yo esté en el gobierno se cumplirá estrictamente
con
la legislación.
En
México, el Estado y la Masonería en los últimos años
han sido una
misma
cosa: dos entidades que marchan aparejadas, porque los hombres que
en
los últimos años han estado en el poder han sabido siempre
solidarizarse
con los principios revolucionarios de la Masonería>>.
(Del
discurso pronunciado por el presidente de México, Emilio
Portes
Gil,
el 27 de julio de 1929 ante los líderes de la Masonería,
tras la
firma
de los Arreglos que pusieron fin al levantamiento cristero)
[Para redactar estas líneas
me he servido de la magnífica obra Leyendas
Negras de la Iglesia, de Vittorio
MESSORI, publicada en versión española
en 1996 por Planeta (Barcelona), en su colección "Planeta-Testimonio"
(267 págs., 2.200 ptas.). La cita del presidente Portes aparece
recogida en Carlos Alvear Acevedo,
Episodios de la Revolución mexicana,
Jus, México 1988; pág. 330s]
Re:
Intolerancia ilustrada
en México (la rebelión de los Cristeros)
1998/05/26
H. escribió:
>
Dale con La Vendée. Tal como lo cuentas, parece que se trata de
unos
>
pobres perseguidos que no tuvieron más remedio que alzarse en armas
>
porque se les prohibía el ejercicio del libre culto. Pero la realidad
es
>
que fue una sublevación orquestada por una nobleza y un clero infame
que
>
utilizaban a los campesinos sin reparar en la pérdida de vidas
(después
>
de todo, para ellos eran basura) para defender los privilegios
>
estamentales a los que la revolución había puesto fin. Mientras
tanto,
>
eso sí, nobles y obispos estaban cómodamente exiliados y
con sus vidas a salvo.
Bueno, H. Como resumen de la pétrea e inamovible versión oficial que nos viene ofreciendo el sacrosanto discurso dominante desde tiempos remotos no está mal. Pero todo eso, tan elemental y digerible para estómagos poco rebuscados, es hoy poco menos que increíble. Perdona el derroche de calificativos, pero es exactamente la misma versión que a mí me dieron en séptimo (curso 75-76), en un colegio público en el que, cosas veredes, aún se cantaba el Prietas las filas antes de entrar. Todo muy mohoso para lo que ha llovido, las vueltas que ha dado el mundo y lo que sabemos hoy.
>
De nuevo introduces la confusión entre una corriente cultural y
una
>
expresión políticas. No veo, por ejemplo, en qué sentido
eran
>
"ilustrados" muchos de los bolcheviques.
En mucho, en mucho. Los obras socialistas y comunistas deben una enormidad a los mismos textos que veneraron los enciclopedistas y que ocupaban las delirantes noches de los revolucionarios franceses. En especial, Rousseau: el sentido demagógico de las fiestas, ese esquema cerrado que no deja resquicios para la disidencia, ese proceso de reeducación forzosa del inadaptado, esa sutil eliminación del que 'no tiene arreglo'. Y esto es sólo lo que recuerdo de la impresión que me dejaron aquellos dos meses intensivos de mi vida que le dediqué: el huevo de la serpiente.
>
Ya estamos con la conspiración masónica. Otro problema. Es
que por esas
>
épocas, la masonería norteamericana, me temo, no estaba en
condiciones
>
de apoyar nada. Bastante tenía con lidiar con los efectos del "caso
>
Morgan" e intentar sobrevivir.
Sí, pero volvamos a los
orientes y logias iberoamericanas, que estaban muy extendidas y que fueron
las que cortaron el bacalao en aquello de la emancipación de las
naciones americanas: tradición francmasónica secular (no
en vano, todos los sanmartines, bolívares y compañía
se habían formado en España, donde eran muy corrientes las
militancias masónicas entre las capas altas del estamento militar),
herencia republicana, grandes palabras (ahí están tantas
banderas y escudos de las repúblicas centro y sudamericanas, tricolores,
cuajados de triángulos, gorros frigios, lemas fraternales, etc.).
Y sin embargo, una explotación del indígena por parte de
esas mismas élites sin cuartel ni medida. Como no se había
conocido en las peores épocas del Imperio español, tan timorato
y encorsetado por la pinza de las leyes de la Corona y los documentos del
Papado. En eso se empleaban aquellos libertadores de capa y plumero, hasta
el lamentable panorama de nuestros días.
>
De todas formas, no estaría de más que te preguntaras por
el papel de la ICR
>
y de su concepción de la libertad religiosa con anterioridad al
Concilio Vaticano II.
>
Mira cómo se formula en el Concilio Vaticano I.
Sí. Anticuado e irrisorio para nuestra época, pero sus retardos, errores y vacilaciones no fueron irreparables. Los hipotéticos perjuicios, nunca irreversibles. Van acallándose una tras otra las voces que antaño le pedían cuentas por su pasado. Resulta que no era para tanto. De algo le tenía que servir el moverse cavilosa y avanzar a pasos exasperantes. Dicen que ese modo de andar es atributo de la majestad. Así pintó Virgilio a Dido ante los ojos admirados de Eneas, la primera vez que la divisó en todo su esplendor.
[10 de julio de 1999: Nota
de prensa de la agencia católica iberoamericana ACI:
«El jefe de la masonería en nueve estados del país lanzó una dura crítica contra la próxima canonización de los 25 beatos mexicanos cristeros martirizados durante la persecución anti-católica promovida por autoridades mexicanas a principios de siglo. El dirigente de la Gran Logia Masónica del Valle de México, Jorge Gaviño Ambriz, se opuso a la canonización de los beatos porque, según él, participaron en la lucha cristera que costó 70 mil vidas al país, aunque no mencionó que los cristeros fueron víctimas de una persecución emprendida desde la dictadura del también masón Plutarco Elías Calle.
Gaviño acusó a la Iglesia Católica de promover la canonización de los mártires con la intención de apoyar políticamente al candidato (Vicente) Fox, del Partido de Avanzada Nacional (PAN). Fox, un político de inspiración cristiana, es considerado como un enemigo por la masonería, que no oculta su simpatía por el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI).
El líder masón acusó a los obispos de acelerar la beatificación de los mártires cristeros y retrasar la de Juan Diego, pese a que los obispos han nombrado al mismo postulador para que impulse las causas mexicanas y pese a que el último proceso para una canonización depende exclusivamente de las Santa Sede.
Gaviño ha amenazado con lanzar un esfuerzo para bloquear la canonización; y ha dicho que para ello buscará el respaldo a los sectores vinculados a la Teología de la Liberación al interior de la iglesia. Queremos quitar máscaras y para ello acudiremos al apoyo del clero progresista, afirmó Gaviño.
Los futuros santos forman parte del gran número de católicos que murieron asesinados durante la persecución del gobierno de Plutarco Elías Calle, uno de los fundadores PRI, que promulgó la Constitución de Querétaro, en 1917, que entre otras medidas anticlericales desconocía jurídicamente a la Iglesia Católica, prohibía las manifestaciones públicas de fe y el uso de sotanas.
Los
denominados cristeros fueron laicos católicos que protestaron
contra estas arbitrarias medidas y, llegado el momento, se negaron a abjurar
de Jesucristo, por lo cual, con el grito de ¡Viva
Cristo Rey! en los labios, murieron martirizados».
18 de febrero de 2000: Nota
de prensa de la agencia internacional "Zenit":
CIUDAD DEL VATICANO
(ZENIT).- Juan Pablo II
beatificará el próximo
21
de mayo a 24 mártires de la persecución religiosa que tuvo
lugar en los
años
veinte en México. Lo reveló ayer el padre
Fidel Gonzalez Fernandez,
mccj,
catedrático de Historia de la Iglesia y consultor de la Congregación
vaticana
para las Causas de los Santos.
En
el marco del Simposio internacional «Persecución religiosa
en México»,
organizado
por el Ateneo Pontificio «Regina Apostolorum», institución
universitaria
que dirigen los Legionarios de Cristo en Roma, el padre
González,
aclaró que estos 24 sacerdotes y laicos forman parte del grupo de
beatos
proclamados por el Santo Padre entre 1988 y 1992.
Como
en los primeros siglos
La
historia de la Iglesia en México entre 1911 y 1940 «Fue
tan acerba que
el
Papa Pío XI la comparó a la de los primeros siglos cristianos»,
explicó
González,
tras haber trazado la epopeya de estos mexicanos (sacerdotes y
laicos
de la Acción Católica).
Fotos
de la época recogen las imágenes escalofriantes de sacerdotes
vestidos
con los ornamentos, con las manos unidas en gesto de oración, que
están
a punto de ser fusilados en el paredón por pelotones del ejército.
«La
explicación de tan cruda intolerancia ha de buscarse precisamente
en el
carácter
popular del catolicismo mexicano, presencia tan incomoda y
simpatía
tan difundida en el pueblo tenía que ser suprimida a la fuerza.
Al
principio,
como no se podía con las armas, se pretendió hacerlo con
las
leyes,
pero luego cuando las leyes se demostraron ineficaces, se volvió
de
nuevo
a los pelotones de ejecución. Ninguno de los mártires fue
sometido a
juicio
alguno; ninguno fue condenado por crimen alguno demostrado, ninguno
bajo
la legalidad. Como en el caso de las persecuciones romanas, y de todas
las
persecuciones, fue la simple pertenencia confesada a Jesucristo vivo
hoy,
confesado sin ambigüedades en aquel grito mil veces repetido y que
los
mártires
gritaban antes de morir y rubricaban con su sangre de "¡Viva
Cristo
Rey!", "¡Viva la Virgen de Guadalupe!"».
La
estima que tenían los católicos mexicanos por sus sacerdotes
era tan
grande,
que algunos soldados prefirieron morir por desobediencia a las
autoridades
militares que disparar a los sacerdotes.
Hay
tres elementos que acomunan a todos estos mártires mexicanos, añadió
el
padre
González, el amor a la Eucaristía (muchos murieron celebrando
la
Misa),
a la Virgen (Guadalupe siempre estuvo en sus labios en el último
momento)
y su compromiso social al servicio a los pobres, que les llevó
hacer
todo lo posible «por mejorar las
condiciones de la gente, por la
justicia
social en los círculos obreros, en la prensa y en mil iniciativas,
en
la formación de niños y jóvenes».
El
origen de la persecución
Por
su parte, el gran experto de este período de la historia mexicana,
Jean
Meyer,
quien también participó en el Simposio, explicó que
el estallido de
la
crisis tuvo lugar cuando el diario «El
Universal» publicó declaraciones
atribuidas
al arzobispo de la Ciudad de México,
José Mora y del Río, según
las
cuales criticaba los artículos 2, 5, 7 y 30 de la Constitución.
«La
entrevista
se convirtió en la oportunidad para justificar el cierre de las
escuelas
católicas y de los conventos, la expulsión de los sacerdotes
extranjeros
y la limitación del número de los sacerdotes»,
afirma Meyer.
La
conocida «ley Calles» se convirtió con el nombre
de «artículo 130» en
parte
de la Constitución mexicana. Establecía duras sanciones contra
quienes
violaran aquellos artículos de la Constitución que atacaban
a la
Iglesia,
a quien se le negaba definitivamente todo reconocimiento y todas
las
actividades que no estuvieran controladas por las autoridades civiles.
A
pesar de las dudas del gobierno y de los intentos de mediación de
los
obispos,
el presidente Plutarco Elías Calles lanzó un ultimátum
afirmando
que
el 31 de julio de 1926 la ley entraría en vigor pasara lo que pasara.
Mientras
los Estados mexicanos comenzaron a aplicar la «ley Calles»,
los
obispos
y la Liga Nacional de la Defensa de la Libertad Religiosa (creada
en
marzo de 1925), trataron de bloquearla promoviendo la vía del
referéndum;
esta petición fue rechazada por el Congreso en septiembre a
pesar
de que se habían recogido dos millones de firmas en un país
de 15
millones
de habitantes.
De
este modo, en enero de 1927, las áreas rurales del arco noroccidental
de
la
meseta, desde el Bajío a Michoacán, se levantaron en armas
contra estas
medidas
de represión del gobierno. Se trataba de grupos formados
básicamente
por peones y aparceros rurales. Paralelamente el gobierno
aprovechó
esta coyuntura para provocar una auténtica masacre de sacerdotes
y
católicos laicos. Es importante señalar que en los procesos
de
beatificación,
se ha comprobado que ninguno de estos 24 mártires que
canonizará
el Papa tomaron las armas o fueron asesinados por motivos
políticos,
sino explícitamente por «odio a la fe».
Las
tropas gubernamentales no lograron derrotar a los que se levantaron en
armas
con el nombre de Cristeros. El 21 de junio de 1929, sin embargo, el
gobierno
y la Iglesia firmaron un acuerdo que selló la reconciliación.
Paradójicamente
--concluye Meyer-- los acuerdos que se firmaron entonces
fueron
realizados basándose en las propuestas que habían hecho los
obispos
en
agosto de 1926 y que habían sido rechazadas por el Congreso, con
la
excusa
de que se les había quitado a los obispos el derecho a la ciudadanía
mexicana.
«Al final, la razón triunfó por encima de los imperativos
categóricos,
pero cuánta sangre se derramó»,
concluye el experto.
Siglo
de mártires
Al
intervenir en el congreso, el padre Javier García, uno de los mayores
expertos
de Teología latinoamericana y catedrático del «Regina
Apostolorum»,
explicó que podría parecer anacrónico el hablar de
mártires
en
el siglo del progreso científico, económico y tecnológico,
bajo el signo
del
liberalismo, la democracia y la tolerancia. Y, sin embargo,
«la
realidad
se impone tercamente. En efecto, el siglo XX pasará a la historia
como
uno de los más relevantes en número de mártires de
la fe cristiana.
Cifras
a la mano, durante el pontificado de Juan Pablo II han sido
beatificados
y canonizados 236 mártires; pero sabemos que no estos todos
los
que son, aunque sí son todos los que están. Tan sólo
en la década que
va
de 1964 a 1994 los creyentes asesinados en razón de su religión
católica
superan
los 600; si se añaden los sacerdotes, religiosos y religiosas y
laicos-laicas
consagrados, asesinados en Ruanda en 1994, el número llega a
8009».
«Pero
más allá y antes de la actualidad fáctica y numérica,
lo más
importante
es la actualidad "eclesial" de los mártires por la comunión
de
los
santos --concluyó Javier García--.
Los mártires pertenecen no sólo a su
época,
sino que marcan profundamente a la Iglesia de todos los tiempos».
El
Congreso sobre los mártires mexicanos del Ateneo «Regina
Apostolorum»
formaba
parte de toda una serie de Simposios sobre los mártires de este
siglo.
Ya
se ha analizado la persecución religiosa en España de los
años treinta,
y
durante este Jubileo continuarán los encuentros en torno a los testigos
de
la
fe de Brasil, Europa del Este y durante nazismo, de África y Asia.
M. Á.
--
__________________________________
|" STAT CRUX, DUM VOLVITUR
ORBIS "
|(La cruz permanece firme,
mientras
|el mundo da vueltas)
|_____________________ Lema
cartujo.