14 Jul 2000
es.charla.religion, es.charla.politica.misc,
soc.culture.spain
Alguien sin muchas lecturas había borbotado esto:
> >
Solicito al Juez Baltasar Garzón que, a la vista de las víctimas
provocadas por
> >
las guerras de religión inducidas desde el Vaticano y de los miles
de muertos y
> >
torturados por la Inquisición, abra causa contra la Iglesia Católica
por
> >
GENOCIDIO y CRIMEN CONTRA LA HUMANIDAD y cite a declarar como
> >
imputados a sus actuales representantes: el Papa y La Conferencia Episcopal.
> >
Dadas las características de tal asociación, sus actividades
deberían quedar en
> >
suspenso hasta la calificación global de los hechos. En caso de
que se conviniese
> >
que sus actuales dirigentes no son responsables de tales crímenes,
ello no
> >
exoneraría de las consiguientes indemnizaciones a herederos de las
víctimas
> >
(herejes, moriscos...) en la cuantía que fuera fijada.
Y ante la protesta de un contertulio, al que aquello le parecía una gilipollez (sic), otra persona que, según algunos indicios, se había leído un cómic en 1992 ó 1993 arremetió a su vez:
>
¿Y por qué te parece una gilipollez? ¿No han tenido
que indemnizar Alemania
>
y Japón? No te jode, aquí siempre nos toca perdonar a los
mismos. Todo el
>
sufrimiento y horror que ha producido la iglesia y los crímenes
cometidos a
>
lo largo de la historia, crímenes de todo tipo además, no
los iguala ni
>
Hitler siquiera. Y por si el cretino de M.A.G.O. (un asesino de conciencias
hoy
>
en día a todas luces) me pide que se lo demuestre lo haré
con todo el gusto
>
del mundo. Simplemente hay que coger una enciclopedia de historia, la que
>
quieras, una escrita por jesuitas si te apetece, preferiblemente escrita
>
antes de 1975 y no hay que interpretar nada, simplemente leer al pie de
la
>
letra. La total falta de respeto a las libertades más básicas
de la persona
>
siempre ha sido parte de la iglesia cuando esta se arrima al poder político.
>
La historia que ensalzamos de la conquista de las Américas, la expulsión
de
>
musulmanes y judíos de la península son sólo una pequeña
muestra de la
>
crueldad con la que la iglesia es capaz de tratar a las personas. Se puede
>
consultar en los archivos los nombres de los asesinados y la exquisita
forma
>
elegida para ello de la inquisición española, ya que, lejos
de querer
>
ocultar su perversión, muchas veces existía un escribano
a pie de acción que
>
recogía con pelos y señales tan católica tortura.
Durante la época
>
franquista el cura del barrio o del pueblo emitía unos certificados
de
>
conducta preciosos que jodian la vida a las personas en 5 minutos, yo mismo
>
poseo uno en el que definen a una mujer como la peor de las serpientes
por
>
el hecho de ser madre soltera. Te contaría más...otro día,
por no aburrir.
Ay, si todo esto sólo
fuese la inocua gilipollez iletrada que aparenta ser...
Lo peor es que la ignorancia
atrabiliaria anticatólica se cuela en nuestros hogares por los quicios
de puerta más inopinados: desde la radio quiere modelarnos en odio
la mente adormilada cuando nos duchamos por la mañana; desde la
televisión, y mientras cenamos, intenta que bebamos a largos tragos
la sed de víctimas propiciatorias que nos liberen de nuestros propios
desengaños; destellando desde la pantalla del ordenador, se afana
por pulverizar hasta los últimos y sublimados recuerdos religiosos
infantiles, cuando nos acunaba la presencia de aquellos custodios altivos
y fuertes, incorpóreos protectores de niños que nos evocaba
la voz irreproducible de nuestra madre...
Pero ante la gente culta y equilibrada, sea o no religiosa, el atavismo de la bilis anticatólica se sabe fracasado. Lo intenta y lo intenta con cada día que pasa, cuarteándose y envejeciéndose a chorros conforme caen los meses, los años, los milenios. Pero tiene que volverse a la postre por donde ha venido, humillado, oscurantista, atrasado.
Aunque ella, la bilis, sabe esperar: los muchos años le han enseñado que en determinadas coyunturas -cuando la ambición y el ansia de poder sin medida de los menos se alía con la ignorancia y la desesperación de los más- logra avances y éxitos que no por efímeros dejan de causar asombro y terror. Algo que puede rubricar, con sangre abundante por supuesto, también la bronca historia del siglo XX, el más anticristiano y mortífero de todos. Ahora mismo el oscurantismo anticatólico sabe que puede volver a tocar pelo y sacar el estómago de mal año: la instauración de 'logses' incapacitadoras, la expansión incontrolada de la basura televisiva y la sobreabundancia de bienestar material arroja a los jóvenes, inermes, al centro de su punto de mira. Cualquier esfuerzo es poco por parte de la bilis para que los jóvenes rechacen toda referencia moral y religiosa: primero los abocan a calmar su vacío espiritual en carne viva entre mil esoterismos, satanismos, roles, black metals y sectas, que hacen su agosto con tan preciosa mercancía. Y al final el oscurantismo anticatólico logra su propósito: por fin odian los jóvenes a la Iglesia, la que les proporcionó la dignidad de hijos de Dios desde la cuna y los edificó en autoestima y amor sin barreras el día de su Primera Comunión.
En Italia tres muchachas adolescentes
acaban de coser a puñaladas a una monja de la que sólo se
conocía su entrega dilatada y radical por las jóvenes en
apuros. Sabían que acudiría sin falta al descampado adonde
la citaron a través del teléfono: "Estoy embarazada y no
me atrevo a contárselo a nadie, por favor, la necesito a Vd..."
Las chicas han descrito con toda clase de detalles la escena a los jueces:
ella se arrodilló, juntó las manos en actitud orante y esperó
humildemente la muerte. Impetraba sin cesar al Padre el perdón para
sus jóvenes agresoras, y musitando eso exhaló el postrer
aliento. Al parecer llevaba días presintiendo cosas: creía
que tenía que darse más aún de lo que ya lo hacía.
No quería reservarse nada para sí. Dios la iba preparando,
según explican ahora algunos íntimos. Ante una Italia aterrada
y conmovida, las muchachas han desvelado sin inmutarse el escueto móvil
de su acción:
Y si una caricatura de católico como yo intenta elevar una pizca las aspiraciones y los anhelos de su alumnos, dotándolas siquiera de una frágil pátina ética, la bilis oscurantista me conceptúa de "asesino de conciencias" o de "estafador social". Mas no crean que me preocupo por mí. Yo sé bien que, como demuestra la Historia, no van a prevalecer...
[Artículo aparecido el viernes
18 de agosto de 2000, en el diario madrileño "La
Razón":
Que unas adolescentes asesinen a una amiga es escalofriante. Que asesinen a una monja dedicada de por vida a jóvenes con problemas porque querían atentar contra la Iglesia va más allá todavía. Este caso en Italia despertó el mes pasado la inquietud por el rock satánico y por determinadas formas de música, que algunos adolescentes siguen ciegamente. Cuando uno tira de la manta puede llegar a quedarse de piedra, al hilar noticias perdidas entre los bits de las agencias.
Por ejemplo, en Noruega, algunos componentes de grupos de rock han sido condenados por atentar contra los templos católicos. Es curioso, cuando los seguidores de Satanás se empeñan en ir contra el cristianismo no la emprenden contra sectas más o menos conocidas, ni contra los templos luteranos, mayoritarios en Noruega y Suecia donde estos grupos están desatados, sino contra la Iglesia Católica.
Esto me recuerda a algo que me comentó un exorcista: hay casos de exorcismos en que los ministros protestantes, incapaces de acabar con la posesión diabólica, han acudido a sacerdotes católicos para contar con la plenitud de la gracia y poder luchar con verdadera eficacia.
Los de la
obediencia satánica, por tanto, saben cuál es su verdadero
enemigo, y la emprenden contra él sin reparos. Un cantante noruego
de rock satánico ha sido condenado a 21 años de prisión
por el homicidio de otro músico y el incendio de una iglesia. En
unas declaraciones a una revista de adolescentes, ha expresado que su intención
es entregar armas a la gente
para que vayan contra la Iglesia. Ha comenzado
el declive del cristianismo, dijo. Los
de la obediencia satánica lo llevan crudo: están ciegos y
es absolutamente cierto que llevan las de perder. Pero lamentablemente,
por el camino arrastran a no pocos jóvenes.]